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miércoles, 5 de enero de 2011

Capítulo 16: Mi pasado

David se quedó en medio de la calle pasmado y sin poder moverse, su amigo acababa de desaparecer y él reconoció aquella presencia en todo su esplendo, una que llevaba años sin sentir. Sintió que su corazón se detuvo y volvió a latir como no lo había hecho desde hace tiempo.

Revisó que no hubiera nadie que viera hacia el callejón y desapareció. Se encontró en medio de un parque y se fijó en todos lados para poder volver a sentir ese poder cálido, mas no se encontró con nada, la presencia se fue tan rápido como llegó. Clavó su puño contra el árbol que estaba a su lado.

—Erika, ¿hay algo que quieras decirme? —preguntó con molestia cuando vio que su hermanita se detenía ya lejos del parque, prácticamente estaban en la casa.

—No —contestó dándole la espalda y caminó rumbo al antiguo hogar de sus padres.

—Erika —volvió a llamarle, pero la niña no se detuvo hasta estar frente al lugar que las vio crecer. Dio un suspiro cansado cuando entró y dejó las llaves en la mesita al lado de la puerta.

Recorrió las paredes con una mirada triste, llevaba dos años quedándose cada fin de semana —a excepción de aquellos en que Erika se quedaba en el departamento—, aún no se acostumbraba, seguía sintiendo aquel vacío que la enviaba al mundo de los recuerdos, aquellos que por un tiempo deseó borrar, es más, que no existieran. Su familia lo había sido todo considerando que a veces era muy apática y no le caía bien a los otros niños, aunque ella tenía a sus hermanos y los ignoraba.

Deslizó sus manos por el barandal de las escaleras por el cual momentos antes subió su hermanita, todo seguía tal y como lo recordaba, cada mueble y pequeño cuadro en su lugar, intacto… Se consideró egoísta cuando su hermanita le pidió que le bajara una foto para quedársela y se negó a pesar que ella misma tenía una, pero no quería que Erika se encerrara en el pasado, no quería que la imitara. Vio la puerta del final del pasillo medio abierta. Desde que sus padres murieron ella no se atrevió a entrar… tampoco a la de Bryan. Vio sus trofeos y algunas medallas, frunció el ceño al ver entre la repisa la foto de su primera presentación. Recordó su respiración agitada y el latir rápido y nervioso de su corazón infantil.

—Nel —llamó su hermanita desde la puerta de su antigua habitación. Erika le miraba con esos ojos tristes y melancólicos de cuando ella se hundía en los recuerdos. La miró con culpabilidad, después de todo Erika también los había perdido, pero ella era tan pequeña.

—¿Qué pasa? —preguntó sin alterarse tumbándose en la cama. La niña se acostó a su lado, apoyando la cabeza en su estómago. Acarició su cabello distraídamente mientras la pequeña tarareaba una canción.

—A mí me hubiera gustado bailar como tú —dijo viendo las zapatillas de ballet colgadas en la pared, Aranel emitió un sonido inteligible con los ojos adormilados—. Bryan siempre decía que te veías linda. —Su voz cada vez era más suave, como un arrullo.

Erika se levantó al escuchar la respiración pausada de su hermana. Aranel se acurrucó más contra las almohadas y su hermana le dio un beso en la frente al sonreír para pegar saltitos por la casa.

Vio una fotografía de toda su familia en una guerra de agua, Christopher la tomó un día que la hicieron en el patio. Estaba su hermano lanzándole agua a su padre que no se veía nada feliz, pero nadie lo mandó a que se metiera en medio del campo de juego, su madre y ella riendo descaradamente de él y Nel por ahí con cara fastidiada porque interrumpieron su ensayo.

Su hermana siempre había sido seria, más parecida su padre. Mientras que ella y Bryan a la distraída y perdida de su madre, aunque el aire juguetón provenía de que no eran simples e inocentes niños.

Dio un saltito al cerrar la puerta y caminar por la calle, si tenía suerte David aún estaba en el parque. Esbozó una sonrisa cuando él se sorprendió por el tirón de su pantalón.

—Si no estuvieras tan distraído me habrías sentido desde que salí de mi casa —rió burlonamente.

—¿De qué hablas? ¿Qué haces aquí? —preguntó contrariado, lo menos que esperaba era verla ahí, justamente a ella. Erika puso la mano en su barbilla pensativa y luego soltó una risotada que lo sorprendió, empezaba a creer que estaba loca.

—¿Loca? —Resopló indignada antes ese pensamiento—. Es muy grosero de tu parte pensar eso —dijo con ojos llorosos—. Lo único que yo quería era una charla amena contigo y piensas eso de mí. —Hizo un gesto teatral con la mano y le dirigió una mirada burlona.

—¿Quién eres realmente, niña?

—¡Ah! La pegunta del millón, es una lástima que no pueda responderte eso —comentó sentándose al lado del árbol.

—¿A qué te refieres? —preguntó sin poder aguantar más. Esa pequeña desde hace tiempo le llamó la atención, tenía un aire extraño, ¡además sabía de James!

Nadie aparte de aquellos viejos y Christopher podía saber de él, de quién fue.

—Sabes, a mí me pareces un aprendiz de hechicero —comentó la niña con una mueca pensativa. David la vio con los ojos a punto de salírsele cuando ella le sonrió socarronamente—. ¿Entonces no me equivoco? —murmuró riendo.

—¿Cómo sabes eso?

—Sospeche de ti desde el principio —replicó dejando a un lado su actitud juguetona—. Cuando te conocí sentí un poder raro, aún más considerando que fuiste James, era natural que adquirieras tu antiguo poder, pero no creí que llegaras al punto de tenerlo todo. En cuanto a lo de por qué lo sé, no puedo decírtelo, mi hermano me lo prohibió. Lo sé todo, todo de ti y Catherine.

David cayó al suelo del impacto y se quedó con la boca abierta.

—¿Sabes dónde está ella? —dijo entre nervioso y ansioso al cogerla por los hombros.

—No te lo diré —respondió alzando su cabeza altanera y por un momento le pareció idéntica a su hermana.

—¿Por qué? —balbuceó.

—Porque no me da la gana —refutó y se levantó dejándolo ahí.



—No debiste decírselo —murmuró una voz en su espalda cuando abría la puerta.

—Christopher, siempre me he molestado que te aparezcas de la nada y en el mejor momento.

—¿A qué juegas? —preguntó desesperado.

—No juego —dijo con simpleza y se dirigió arriba—. Recibo órdenes.

Christopher se quedó con la boca seca al escuchar eso, sólo había una persona a la que Erika le haría caso sin titubear y reprochar nada. Bryan.

¿Por qué Bryan planearía algo así?

2 Plumas:

tres de tres dijo...

alaaaa no puedes dejar asi, esto se esta poniendo muuuuuuuy interesante =) espero q no tardes en publicar =D
1Bsoo

JuLii dijo...

woooo!!o.O me encanto el capitulo.
Me has dejado con toda la intriga del mundo!!
Espero ansiosa el proximo:)
Que andes bien,besos

 

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