Para una correcta visualización de las letras, te recomiendo instalar esta fuente.

Para ver mi otro blog, mis proyectos y divagues AQUI
Para hacer cualquier otra pregunta AQUI

miércoles, 20 de octubre de 2010

Capítulo 5: La familia de Erika

Bajó la cabeza mientras sentía que sus lágrimas se deslizaban hacia el suelo por sus mejillas empapadas. Abrazó la fotografía como si se le fuera la vida en ello y luego la metió en el sobre, borrando los recuerdos, dejándolos a un lado con aquella carta que sólo le enviaba de nuevo a sus recuerdos.

A aquella época donde las sonrisas escapaban libres de vez en cuando.

—¡No quiero! —renegó Erika cruzándose de brazos con molestia—. Además tienes gripe —espetó sacándole la lengua.

—No es lo que quieras o no, es lo que te diga —replicó jalándola por el brazo con la mochila rosa al hombro lista para llevarla así fuera a rastras.

—¡No puedes obligarme!

—Claro que sí.

—Soy la que tiene que soportarlos. No quiero ir —lloriqueó resistiéndose.

Comenzaron una pelea por quién era la más fuerte, a pesar de que Aranel era mayor las continuas patadas y resistencias de la niña le dificultaban sacarla del apartamento. Finalmente Erika consiguió su cometido, zafarse, pero por la fuerza terminó en el piso y su hermana mayor golpeándose contra el filo de la pared.

—¡Aranel! —gritó asustada y se acercó a ella que tenía los ojos cerrados y una mano en la parte trasera de su cabeza.

—Estoy bien —farfulló para calmarla, pero Erika emitió un grito hacia Christopher cuando vio la sangre, en realidad sólo eran unas cuantas gotas, mas ella no lo creía así.

—¿Qué rayos…? —Su oración quedó a medias al ver la sangre y como Erika sollozaba. Fulminó a su amiga con la mirada cuando le dijo que se tranquilizara y que estaba bien, ordenó traer un trapo—. No puedo dejarlas solas cinco minutos porque ya se están matando —gruñó de mala gana cuando terminó de limpiar la herida. No tenía más que unos pocos milímetros.

—Más te vale que estés lista, porque no te salvas de que te lleve ¿entendiste? —dijo Aranel a la niña.

—Tú no vas a ningún lado —habló Christopher. Estaba a punto de protestar y Erika de celebrar cuando agregó—. La llevaré y todos felices.

—No estoy feliz —contestó señalado su rostro con un puchero enfadado.

Christopher se mostró impasible ante su disgusto. Tomó la mochila de la niña y la llevó al hombro, cogió su mano para salir. En el camino al ascensor Erika no le habló, le dio la espalda y se cruzó de brazos, a pesar de que sonreía al comportamiento infantil.

—No quiero ir. ¿Por qué yo no puedo quedarme con ustedes? —preguntó sollozando.

—Porque eres una niña que necesita una familia, yo estudio, Aranel estudia y trabaja, no podemos prestarte la atención necesaria —contestó abriéndole la puerta de la parte trasera.

—Eres un mal mentiroso, sobre todo conociéndome ¿crees que en serio me voy a tragar esa historia cuando es en realidad lo que la seguridad social les dijo que dijeran? —replicó enarcando una ceja y negando con la cabeza.

—Deberías ser una niña normal, a ella se les puede mentir con facilidad y no me asustan con sus cambios de personalidad —protestó en voz baja cuando ella subió al auto.

—Lo haría, si mis tíos se preocuparan en verdad por mí y no fingieran cuidarme por la pensión que les dan —contestó desinteresada y cuando le dirigió una mirada triste ella rodó los ojos—. No te preocupes por mí, puedo cuidarme, tú cuida de Nel.

—Me gustaría que estuvieras con nosotros.

—Sí, lo sé. No me lo digas a mí, díselo al grande. —Señaló al cielo y se puso unas gafas negras, con aquella acción le recordaba a las chicas de cuando iba al instituto.

—Ojalá pudiera, pero estoy vetado —contestó subiendo al piloto. La pequeña se bajó un poco las gafas, con la clase de una princesita, observándolo desde el asiento trasero.

—No estás vetado, elegiste esto, ¿tengo que recordártelo? —musitó y él sonrió.

—No gracias, igual no quiero regresar, este lugar me encanta, sólo me preocupo por los míos.

—Eres todo un ángel —farfulló con sarcasmo—, deberías interesarte un poquito más por la humanidad en general, aunque no me sorprende —protestó cruzándose de brazos.

—Tú encárgate de los tuyos y tus negocios, tengo mi propio camino y no está por tus lares. —Encendió el auto y se dirigió a la carretera.

Erika estuvo silenciosa por el camino, pero cuando sonó alto y fuerte la radio cantó a todo pulmón al ritmo de la canción.

Se detuvo frente a una casa con la fachada blanca y volvió la mirada, se despidió con un gesto triste y ella se fijó en la puerta, ahí estaba su tío con el ceño fruncido y a su lado esa mujer con lágrimas fingidas en los ojos.

—¡Oh! Erika estaba tan preocupada por ti, gracias por traerla Christopher —sollozó la mujer abrazándola y vio la disimulada cara de fastidio de la menor—. Apuesto a que todo es culpa de esa chica…

—Ella no hizo nada, es mi hermana y fui porque quería verla —renegó la niña y se dirigió hacia la puerta, sintió la mano de su tío apretando su hombro­ levemente—. Tócame y olvídate del dinero —dijo con una mirada fulminante y la dejó continuar con su camino.

Arrancó el auto mientras se mordía el labio inferior, deseaba no tener que dejarla ahí, pero sabía que no estaba en sus manos.



El timbre sonó y creyó que Christopher volvió a olvidar las llaves, dio un suspiro cansado y se levantó envuelta en una manda.

—¿Qué haces aquí? —interrogó al encontrarse con David en la puerta.

—Busco a mi primo —contestó con simpleza y entró sin pedir permiso.

—Esta también es mi casa, tengo tanto derecho como Christopher a echarte de aquí y que sepa no te he invitado, así que largo —farfulló señalando la puerta al verlo cómodamente sentado en el sofá.

—No pienso irme así que puedes volver a lo que hacías. —Fulminó con la mirada al chico que pensaba era tonto y no captaba ideas directas. Pero al parecer lo que decía era cierto por lo que le arrebató el control de la televisión

—Mi casa, mis reglas —alegó con severidad cuando él la volteó a mirar, luego rodó los ojos y se cruzó de brazos.

—Sólo espero que no veas cosas de niñas rosas —musitó y se le ocurrió una magnífica idea para molestarlo, así que cambio el canal a Disney Channel, el favorito de su hermana y lo peor para ella. Se torturaría, pero iba a valer la pena.

3 Plumas:

Bren dijo...

heyy..!! me desapareci pero ya estoy aqui...
Erika es una chiquilla muy inteligente... ella siempre logra lo que quiere???
entre David&Aranel surgira algoo???
no sabes me encanta la forma en que se esta llevando esta historia..!!
me muero por leer el proximo capitulo..!!
tc..!!

JuLii dijo...

muy bueno el capitulo.
Pobre erika porqu no se puede quedar cn aranel?
Publica pronto
que andes bien,besos!

May Abiatti dijo...

Awww!!

Qué monosidad que ganaras el premio de octubre del 2010 con Ángel de cristal, es que de verdad se lo merece y te lo mereces *o*

Con Sebas y los niños celebramos por ti *o*

Besotes enormes mi Malocosita menor *o*

 

Template para blogger por May Abiatti para Plumas Azules